El mejor packaging y las mejores etiquetas no son cuestión de suerte!

 

Psicología del packaging y las etiquetas

Psicología del packaging y las etiquetas

Cómo el packaging influye en el comportamiento del consumidor

Los envases y las etiquetas de los productos proporcionan una gran variedad de estímulos multisensoriales que nos predisponen y condicionan mucho antes que el mismo producto que lleva dentro.

Podemos definir el comportamiento del consumidor como la serie de actividades o acciones que tienen lugar en la gente cuando buscan, evalúan, seleccionan, compran y utilizan los productos o servicios para cubrir sus necesidades o deseos.

El packaging actúa como puerta de entrada al producto, si el consumidor siente que el producto puede potencialmente satisfacer sus necesidades, eso influye en su comportamiento de compra.

Este sentimiento es el resultado de decisiones tomadas a través de varias etapas cognitivas en la que los envases o las etiquetas de los productos juegan un papel fundamental.

La teoría del estímulo

La teoría del estímulo o condicionamiento clásico, del premio Nobel, Ivan Pavlov, puede ser utilizada para describir la reacción del consumidor ante un producto gracias al efecto del estuche o de la etiqueta. Ésta explica un tipo de aprendizaje y comportamiento que consiste en aparear un estímulo natural con su respuesta natural y conectarlo con un segundo estímulo para generar una respuesta que no se da naturalmente, el estímulo llega a producir o generar la respuesta en forma automática. Si nos basamos en la teoría conductista podemos decir que el consumidor es el sujeto que se expone a un estímulo, en este caso el estuche de un producto en la estantería el punto de venta, y reacciona a ese estímulo. 

La teoría del condicionamiento clásico sugiere que el envase o la etiqueta del producto influye directamente en la percepción que los consumidores tienen del producto. Y esa percepción afectará directamente en la decisión de compra.

La percepción

A la hora de tomar una decisión de compra el consumidor se basa en aportaciones de sus grupos de referencia - familia, amigos, colegas, las revisiones de los foros en línea, y varios otros medios. Cada una de estas entradas actúa como una señal que afecta a sus actitudes y su percepción hacia el producto. Pero el filtrado de información para encontrar las señales correctas es difícil y es aún más difícil retener esta información. Hay evidencias que muestran que los consumidores conservan sólo la información que apela a sus emociones. Cuando se exponen a señales contradictorias, los consumidores se confunden y tienden a exhibir un comportamiento de compra impulsiva. En tales circunstancias, el packaging o la etiqueta del envase proporciona señales viscerales que les permite saltar a través de varias etapas de toma de decisiones.

Cuando el valor percibido de una decisión de compra es bajo, los consumidores tienden a tomar decisiones impulsivas. Esto explica por qué más de 70% compras en los supermercados no son planificadas. Si bien, los consumidores parecen saltarse la mayoría de las etapas durante la compra impulsiva, ya que cognitivamente están respondiendo a las señales viscerales del packaging o la etiqueta del producto.

El efecto halo

Siempre hemos escuchado eso de "la primera impresión es la que cuenta", es lo que los psicólogos han denominado "efecto halo". Este efecto consiste en que, de manera inconsciente, nuestro cerebro selecciona aquello que nos llama la atención de una persona, en este caso de un producto/pacakging en el instante del primer contacto. A partir de ese momento le atribuimos unas características, positivas o negativas, basándonos en lo que nos ha llamado la atención.

Teniendo en cuenta el "efecto halo" hay muchas posibilidades de que, ante dos productos de similares características y precio, optemos por el que nos resulte más atractivo a primera vista, es decir el packaging o la etiqueta de ese producto estará jugando un papel decisivo a la hora de la toma de decisión de la compra del producto en el punto de venta.